Surfcamp Chirimena

Intentaré expresar en palabras e imágenes mi experiencia en el Surfcamp Chirimena 2015 de la gente de Zona Radical. En una sola frase:

Un impulso masoquista de hacerte en uno con el mar

Hace años al montar la web de Zona Radical, fui a una clase teórica de Gerhard Weil y en esta me invitó a vivir la experiencia, hasta ahora nunca me había podido dar la oportunidad, por falta de presupuesto, por no tener tiempo, por nervios, etc. Pero quedé siempre con las ganas. Después de unos rediseños, reuniones y demás me decidí darme mi regalo de cumpleaños. El viernes hicimos la clase teórica donde conocimos las bases y términos de este deporte y nos presentamos para romper el hielo y conocernos un poco mejor. Con los nervios y las expectativas a tope me levanté frente a 30 desconocidos y eché mi cuento sobre lo poco que sé del surf.

El Viaje

Partimos el sábado de madrugada hacia Higuerote y cerca de 4 horas después llegamos a Chirimena, directo a la posada y fuimos premiados con una vista al mar espectacular. Desayunamos unas arepas geniales y enseguida sacamos las tablas para partir en lancha hacia la playa de Majagua (más tarde entendimos el nombre). Calentamos un poco y estiramos con unos ejercicios de yoga para luego recibir las instrucciones sobre como debemos hacer para lograr pararnos en la tablas de entrenamiento que teníamos a disposición. Es bastante básico: remar, la posición de cobra (como la de yoga) y pararse.

No hay mejor manera de aprender a hacer que haciendo

Bajo la supervisión de los instructores nos entregaron las tablas y entramos finalmente en el mar. Coñazo tras coñazo, tras coñazo intenté hacer lo que hace segundos había hecho en la arena. El primer reto es lograr equilibrarse en la tabla y lograr remar sin caer de lado. Pero las olas de Majagua rompen constante y fuertemente lo que añade una segunda capa de dificultad. Recuerdo pensar: algo estoy haciendo mal, mientras la ola me revuelca 20 segundos hasta la orilla. En ocasiones me ofrecía un cachetón de realidad la misma tabla que tenía atada a mi pie izquierdo. Subo un poco más para evitar que la ola siga rompiéndome en la cara pero arriba la vaina es igual, de repente no se ni donde estoy, tengo agua en los oídos en los ojos y en las narices. Los compañeros nos vemos las caras y sin decirnos muchas palabras entendemos que estamos pariendo pero que seguimos obsesivos queriendo montar la ola. Los instructores ayudan un montón, a que agarres la ola en el punto justo, a corregir la postura y sobre todo a turnarnos las tablas porque aunque estamos fundidos del sol, la arena, los raspones, los revolcones y la sobredosis de agua salada nadie quiere quedarse sin seguir intentándolo. Hasta que los instructores nos llaman para que salgamos y luego de 10 intentos más diciendo que era la ultimita, logran convencernos de salir por la merienda. Fui uno de los primeros fiebruos en entrar luego de reposar la comida. El descanso me ayudó a dominar un poco mejor la técnica y logre levantarme por segundos. Aunque el mar decidió darme una lección de humildad, mantenerme dando vueltas y barrer la orilla conmigo, hasta que decidí salir a tomarme un descanso. Que es cuando te das cuenta de los golpes, raspones y el cansancio que tienes en todo el cuerpo. Una vez recupero las energías decido seguir en el campo de batalla como un soldado armado con una tabla de goma-espuma para llevar más agua y más agua allí entendimos el nombre de la playa. Hasta que nos vuelven a llamar para finalmente irnos porque las lanchas ya estaban por regresarnos. Recuerdo que luego de un rato de salir de la playa había respirado tanta agua que me salio un chorro por la nariz, como un grifo medio abierto. Rápidamente nos echamos un baño y hacemos una reunión en la piscina de la posada, de fondo un atardecer brutal donde lo que digas suena poético. Los instructores nos dieron las criticas constructivas sobre como mejorar la técnica para lo que veríamos el día siguiente, cosas como mejorar la postura, como agarrar la ola, cosas muy concretas. Me sorprendió mucho que Gerhard en lugar de hablar de los detalles técnicos nos hablara de la actitud que debíamos tomar: a algunos les pidió ser más agresivos, a otros ser mas reflexivos, algunos a compartir más las tablas, hasta los más pequeños tuvieron su coaching psicológico a través del surf. Los años de experiencia crean conexiones que no son tan sencillas de ver, desde el principio nos dijo:

Todo es psicológico

Decir que la cena-almuerzo me supo a gloria es quedarme corto. La gente de la cocina se esmeró en hacer un gran trabajo, es innegable, pero además de eso hay que sumarle que logramos comer casi a las 7pm y con el cuerpo pidiendo a gritos que le entregues la energía que quemaste durante toda la tarde. No es recomendable comer demasiado porque no deseas estar demasiado pesado pero la necesidad de energía es intensa. En la mañana siguiente lo que escuche de todos fue: “dormí como una piedra”. El surf es definitivamente la cura del insomnio.

Chirimeneando

Está vez enfilamos hacia la playa de Chirimena, con olas más suaves todos logramos avanzar mucho aunque igualmente con el chip obsesivo en la mente, esta vez con el cansancio corporal del día anterior. Logré pararme mucho más tiempo en la tabla y disfrutar mejor la experiencia a pesar que todavía peleaba por mantener el equilibrio y evitar que la punta de la tabla se clavara en la base de la ola. En fin revolcado igualmente. Ya que el mar no estaba tan implacable con nosotros teníamos mas tiempo para vernos las caras, estructurar frases más largas entre el oleaje aunque un poco frustrante la espera por una buena ola. La paciencia es una buena consejera: a veces la mejor ola esta detrás de la que viste bonita.

La vuelta a ccs

Luego del almuerzo y las palabras inspiradoras de los instructores partimos de vuelta hacia la ciudad, durante ese espacio aprovechamos para intercambiar números, redes, correos, fotos. Es en ese instante donde te das cuenta lo integrador que es el campamento de surf, donde en solo 3 días fueron creados lazos tan fuertes. El surf es un deporte muy completo y una gran actividad recreativa, ademas de la relajación que te da al final. La euforia y el desestrés te dura unos cuantos días después de hacerlo y las ganas de volver al mar no se van…

 

Actualizacion 13 Ago:

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Y me llegaron las fotos oficiales